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Viernes 14 de septiembre de 2007, por
La Nación
Se contradicen informes sobre el subte
Un organismo nacional dice que funciona bien, pero un ente de la ciudad halló irregularidades; los pasajeros siguen afectados. En medio de las persistentes demoras que los usuarios del subte sufren diariamente y mientras Metrovías espera que la Justicia intervenga en el conflicto que mantiene con los delegados gremiales, la polémica se anotó ayer un capítulo inesperado. Mientras que técnicos de la Secretaría de Transporte aseguraron que los subtes están en condiciones de funcionar y que no corre riesgos la seguridad de los pasajeros, el Ente Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires reveló que ese servicio público presenta graves fallas: sólo en el mes de agosto, los inspectores del ente detectaron 271 fallas, casi la mitad de las contabilizadas durante todo 2006. El problema, según opinan en el Ente, es que la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT), dependiente de la Secretaría de Transporte y encargada de realizar los controles, "hace pero muy poco. La CNRT ejerce un poder de policía sobre el funcionamiento de los subtes, pero el control no es bueno", aseguró a LA NACION uno de los directores del Ente, Julio Balbi. Y continuó: "Estamos en una zona gris en donde nadie actúa, mientras que los usuarios vuelven a ser rehenes de un conflicto que no les incumbe". Según Balbi, Subterráneos de Buenos Aires (Sbase), el órgano creado para controlar ese servicio, realiza diariamente chequeos de la calidad de los subtes, pero está impedido de actuar porque la competencia sigue siendo nacional. "Sbase nos cuesta 140 millones de pesos anuales y cuenta con profesionales. Pero lo increíble es que, aunque apliquemos sanciones, Metrovías apela a la falta de jurisdicción". Otro director del Ente, Miguel von Rozenberg, coincidió: "Metrovías se ampara en que nosotros no podemos controlar. Como consecuencia de las fallas detectadas durante el año pasado se multó a la empresa por 500.000 pesos, una sanción que duerme en la justicia administrativa". Según el informe revelado ayer, se constataron fallas en la provisión de iluminación (27%), de señalización (23%), en las medidas de prevención de incendios (17%) y en la frecuencia del servicio declarado (6%). Además, el ente dice tener comprobado que las puertas se abrieron durante un recorrido de la línea A, el 14 del mes pasado. La vocera de Metrovías, Lucila Maldonado, que confirmó que ayer hubo nuevamente demoras en el servicio, dijo desconocer el informe del Ente y recordó, del que, además, dijo que no tiene competencia para entender en el servicio de subtes. "Es la CNRT la encargada de estos controles, y los hace permanentemente. Además, el Ente realiza un control visual, pero no baja a los talleres", dijo Maldonado y agregó: "No es extraño que este problema jurisdiccional salte ahora". LA NACION intentó en varias oportunidades tener acceso a los últimos informes de la CNRT. Metrovías dijo no tenerlo y la citada comisión no respondió a las reiteradas llamadas. Aunque, en rigor, no en todo difieren ambos informes. Un calificado vocero de la Secretaría de Transporte dijo. "No encontraron inconvenientes que hicieran peligrar los vagones. Es cierto que «la calidad no es buena», pero la seguridad está garantizada". Ayer, la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, junto con el subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna, y funcionarios de la CNRT recorrieron el taller Rancagua, en la estación Federico Lacroze de la línea B. Según el vocero de Transporte consultado por LA NACION, "los delegados ni siquiera supieron responder cuál era el grave problema del que hablan". El delegado de la línea B, Carlos Taborda, respondió: "Fue una visita de cortesía. No hubo técnicos ni bajaron a los talleres, por eso sólo hablamos de lo laboral". Por Nathalie Kantt La situación
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