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Miércoles 15 de noviembre de 2006, por
La Nacion
Las demoras encabezan una larga lista de reclamos contra la línea D de subte
Otros cuestionamientos: hacinamiento, falta de higiene, inseguridad y maltrato
Decenas de lectores enviaron a la edición electrónica del diario sus opiniones Señalan deficiencias en los sistemas de control e inesperadas cancelaciones de servicio Las primeras advertencias llegaron en forma espontánea a LA NACION.COM: la línea D de subterráneos sufre crecientes demoras e interrupciones en el servicio. Al abrir la convocatoria online, decenas de lectores sumaron otras denuncias: hacinamiento, falta de higiene, inseguridad y contaminación sonora, entre las más repetidas. La degradación de las prestaciones en el servicio de la red de subterráneos (y en particular, de la línea D) fue creciendo en las últimas semanas, manifestaron los lectores. Luego del episodio que dos semanas atrás dejó varados a unos 800 pasajeros entre las estaciones Tribunales y 9 de Julio, Ignacio Alberti, uno de los lectores que respondieron a esta convocatoria, denunció que el viernes pasado se había producido un hecho de similares características. "Ese día tomé el tren a las 8.25, después de esperar 15 minutos. Una vez adentro, demoraba para cerrar las puertas más de 5 minutos en cada estación. Al salir de Pueyrredón, y tras un fuerte ruido, la formación quedó varada entre las estaciones. Estuvimos más de 15 minutos en esa situación, sin ningún tipo de información, sufriendo el calor y con el conductor maniobrando hacia adelante y hacia atrás. Finalmente avanzamos hasta Facultad de Medicina, donde bajó la mayoría de los pasajeros. Yo, que seguí, me sorprendí al ver que el problema no se había solucionado: viajamos hasta 9 de Julio sin paradas y con las puertas abiertas", dijo Alberti. Alfredo Zutrauen reclamó a Metrovías "infinidad de veces, sin resultado positivo" por estas demoras. Además, señaló que continúan sin solución el problema del ruido entre las estaciones Pueyrredón y Facultad de Medicina, las dificultades en el cierre de las puertas y "la presencia de carteristas, los grupos de vendedores que agobian a los pasajeros, uno tras otro, con diversas mercancías, los televisores que taladran los cerebros con la publicidad y la falta de luz en las escaleras", señaló este usuario.
En relación con la seguridad, Patricia Goodlife subrayó la deficiencia del sistema para salir del subte: "Esperemos que no tengamos que salir por alguna emergencia, porque la estampida podría ser mortal". Estos son algunos de los relatos que llegaron por decenas ayer. Todos los que opinaron coincidieron en señalar el maltrato de parte del personal, incluso en situaciones como la que sucedió dos semanas atrás. La lista de quejas continúa. Por Silvana Santiago - De LA NACION.com Ver en línea : La Nacion || |
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